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Senior Member
Üyelik tarihi: Jun 2009
Bulunduðu yer: Ýstanbul
Mesajlar: 362
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Estamos en primavera del 537, las raciones de comida se tuvieron que reducir, privando a civiles y militares de alimento, aunque los civiles eran los que más sufrieron por ser los menos activos en la defensa de la ciudad.
En junio al mando de un general llamado Martín y proveniente de Grecia, vinieron unos modestos refuerzos de 1.600 jinetes eslavos y hunos provenientes de lo que hoy el Bulgaria, estos jinetes mercenarios, si estaban bien pagados y alimentados se comportaban excelentemente, como pudo ver Belisario en las acciones de escaramuza que efectuaron contra los ostrogodos. Sus mortíferas flechas lanzadas a caballo sembraron el terror entre las patrullas ostrogodas con las que se enfrentaron en numerosos encuentros. Aunque no era el número que necesitaba Belisario, pues necesitaba más para levantar el asedio, fueron muy bien recibidas y se comportaron excelentemente en combate. Finalmente Antonina y Procopio de Cesarea, llagaron a Roma con refuerzos y Víveres, 5.500 hombres entre infantes isaurios, 2.000 jinetes al mando de Juan el Sanguinario y tropas bizantinas que habían desertado pero que se pasaron nuevamente al bando bizantino. Las provisiones entraron por mar en Roma y las privaciones desaparecieron. Los ostrogodos que por el contrario no recibían muchas provisiones del norte, estaban pasándolo mal, Vitiges a pesar de un armisticio que estaban negociando, en su desesperación porque ya no podía capitular a Roma por el hambre, se lanzó varias veces a el asalto de la ciudad, pero los defensores reforzados y con los estómagos llenos rechazaron todos los intentos. Juan el Sanguinario a instancias de Belisario de lanzó al norte de Roma, en la región de Picenum a efectuar operaciones de devastación y saqueo las cuales efectuó con mucho éxito, esto desalentó a los ostrogodos que viendo que las cosas no podían mejorar decidieron levantar el sitio de Roma en marzo del 538 y marcharon con su rey a su capital, Rávena. Belisario marcho al norte, y tuvo que reducir laboriosamente las guarniciones ostrogodas norteñas poco a poco, Osimum, Urbinum, Ariminum etc…., todas fueron cayendo hasta poner bajo sitio a la capital ostrogoda, Rávena. Aquí la cosa estaba más difícil, la capital bien fortificada, defendida y aprovisionada, expugnarla, ¡era harina de otro costal!. No obstante, Belisario se pudo beneficiar del desembarco de refuerzos bizantinos, al mando del general Narsés venían 5.000 infantes y 2.000 jinetes hérulos. No obstante Belisario tuvo que lidiar con el chambelán de Justiniano I, ya que acostumbrado a obedecer al emperador, no se avino a obedecer lealmente a Belisario. Vitiges no obstante, quizá el mejor de los últimos reyes ostrogodos había reforzado su ejército en 25.000 hombres, y desde Rávena lanzaba campañas de hostigamiento contra las ciudades y fuerzas bizantinas. En una de ellas, la ciudad de Mediolanum (Milán) sufrió una terrible matanza por parte de las fuerzas ostrogodas, toda la población civil masculina fue exterminada salvo los niños, y las mujeres aunque no fueron muertas, los soldados les reservaron los sufrimientos propios de estos casos, sin contar el sometimiento a la esclavitud. Belisario se benefició del llamamiento de Narsés a la corte bizantina previo llamamiento a Constantinopla de que este general no se sometía a su autoridad como comandante en jefe del ejército de Italia. Narsés se llevó 1.000 hombres como escolta, además su marcha hizo que los 2.000 jinetes hérulos, alistados personalmente por Narsés se negaran a obedecer a Belisario y se dirigieran a la región de Liguria, saqueando todo a su paso. Belisario se propuso acabar con el sitio de Rávena, reorganizó sus tropas y reforzó su ejército con cuantas tropas pudo allegar. En las guarniciones del sur de Italia y de la isla de Sicilia, sustituyó las guarniciones bizantinas por reclutas italianos conjuntando un ejército de campaña de 25.000 hombres. Belisario despachó 5.000 hombres al mando de Justino para sitiar Faesulae (Toscana), 3.000 bajo Juan el Sanguinario y 3.000 con Juan Epicúreo fueron al valle del Po para evitar que un general ostrogodo llamado Uriah mandara refuerzos al rey ostrogodo en Rávena, y Belisario con 11.000 hombres fue al sitio de Osimum. Esta última ciudad se rindió viendo que Vitiges no iba a enviar ayuda alguna y que Faesulae también había capitulado, Belisario libre ya casi de toda oposición se concentró en Rávena, no obstante el sitio duró varios meses y pasó este tiempo adiestrando a los reclutas italianos y reclutando nuevas fuerzas entre ellos, les pagaba más a aquellos que sobresalían entre los demás y utilizó a las fuerzas de su regimiento personal como instructores. Vitiges desplegó una actividad diplomática intensa, envió cartas a francos, persas, lombardos y los moros de África para persuadirles que atacaran las fronteras bizantinas con resultados diversos. Justiniano harto del sitio mandó una carta a Vitiges para que capitulara en condiciones muy benignas ayudado por el chambelán Narsés que tenía una envidia a Belisario tremenda. Pero Belisario no aceptó, y jugando la carta de que podía ser el nuevo emperador de Italia y quien sabe que más sitios, consiguió que Rávena se rindiera. También contó Belisario con la aquiescencia de la nobleza ostrogoda (la cual le había mandado un mensaje secreto pidiendo ser el nuevo rey y el, prometió consideran la aceptación con tal de que capitularan) que le admiraba profundamente por ser un general de una reputación y prestigio muy grande, en contraposición del rey Vitiges, que había visto mermada su popularidad al calor de sus derrotas. Belisario entró en Rávena y demoró varios días la propuesta de aceptar la corona ostrogoda para afianzarse en el cargo y que no hubiera una revuelta. Belisario finalmente hizo una proclama que desilusionó a todos en general, ya que como se había corrido la noticia, casi todos en general aceptarían que Belisario fuese su nuevo rey. En la proclama de fidelidad incondicional que hizo, figuraba textualmente que Belisario no sería rey de Italia mientras viviese el emperador Justiniano. No obstante, aunque la proclama de la hizo de buena fe, la hizo también con torpeza política. No calibró, quizá, que la corte bizantina era un nido de cuervos, con Narsés como cabeza de ellos, enseguida convencieron a Justiniano de que esa proclama encerraba una velada amenaza a su integridad física, a lo que asusto sobremanera al emperador. Belisario también se benefició en el robustecimiento de su regimiento personal, los ostrogodos, faltos de un señor a quien servir tras la capitulación del rey Vitiges, dirigieron sus ojos al general Belisario, y comenzaron a inundarle con peticiones de alistamiento en su regimiento personal, dado que los ostrogodos eran guerreros sin par, y Belisario solo aceptaba a los mejores entre los nuevos reclutas, pudo tener donde elegir. Así vio Belisario como su regimiento personal alcanzó la cifra de 7.000 hombres, y aunque muchos ahora eran ostrogodos no olvidemos que en sus filas militaban gentes de diversa procedencia, godos de la región de Tracia, persas, vándalos, moros, hunos etc…. Belisario recibió una carta del emperador felicitándole por sus logros y marchó a Constantinopla con el rey Vitiges y el cuantioso botín del reino ostrogodo. Ciertamente solo quedaba la ciudad de Ticinum en manos de los ostrogodos y se creía que no habría dificultad en conseguir que la ciudad capitulara. Justiniano dejó al mando de las operaciones a varios generales con el propósito rematar la campaña prácticamente ya acabada, pero se eso hablaremos más tarde, como también hablaremos del nuevo rey ostrogodo que nombraron varios miembros de la nobleza ostrogoda que vieron descontentos que Belisario no iba a ser su nuevo rey, ente rey se llamaba Totila. ¡Pero a lo que íbamos!, Belisario se presentó en Constantinopla con un tesoro fabuloso, que sin contar las joyas y objetos de valor de oro y plata, ascendía a un valor de 10.000.000 en lingotes y monedas en oro y plata. Parece que aunque el emperador era reacio a dar premio alguno a Belisario, a instancias de la emperatriz, se le entregó medio millón de ese tesoro para sufragar los gastos de su regimiento personal, ya que Belisario corría con todos los gastos de él. Pero Belisario se encontró, gracias a los rumores de que había aspirado a la corona Italiana con un recibimiento de Justiniano, ¡más frío, que el frío que producía el Polo norte y sur juntos!, viendo tan grato recibimiento, quizá, Belisario comprendió la magnífica oportunidad que había desperdiciado rechazando la corona italiana y haber gobernado con justicia y prosperidad aquel país. No obstante, Belisario aprovechó para descansar un poco sus fatigados huesos de la campaña italiana, la cual cuando marchó Belisario era el año 540 por si no lo había comentado, y no neguémoslo, ¡ bien que merecía el descanso!. En la frontera persa las cosas se habían deteriorado bastante, desde que Belisario marchó a la campaña de conquista del imperio Vándalo, la frontera persa quedó en manos del general Sitas, un más que competente general, pero a su muerte años después, la relajación del mando y el sacar tropas del frente persa para otras campañas dejó las cosas más que malas. En el año 540, el nuevo rey persa Cosroes, un más que destacado líder, lanzó una invasión en territorio bizantino, rompiendo la “tregua eterna” que tenían pactados ambos imperios, saqueó varias ciudades incluyendo la próspera ciudad de Antioquia, cuya guarnición de 3.000 hombres se vio reforzada por los 6.000 del ejército del Líbano, los cuales protegían el flaco sureste del imperio bizantino de las incursiones de los árabes de los aliados de los persa. Antioquia también contaba con una poderosa milicia de 10.000 hombres pertenecientes a las facciones “azul” y “verde” ( recordando los sucesos de Constantinopla del año 532, recordemos que estos miembros tenían entre otras obligaciones el ser milicias urbanas y que estaban en todas las grandes ciudades del imperio bizantino), ¡al menos!, la mitad armados con armaduras y armas. Pero ni esto los salvó del poderoso ejército al mando de Cósroes, en definitiva, Cósroes se volvió después de estos saqueos a su país con un tesoro de varios millones de piezas de oro y el poder constatar que las tropas bizantinas de la frontera persa y sus generales eran unos ineptos y cobardes. En la primavera del 541, Belisario fue despachado a la frontera persa la cual como hemos visto se había vuelto muy vulnerable, pero antes había aprovechado su tiempo que le quedaba libre en Constantinopla después de sus deberes cotidianos para entrenar intensamente a los nuevos reclutas ostrogodos en la forma de luchar de guardia personal con excelentes resultados. Belisario fue mandado solo con sus selectas formaciones de los bucelarios o también llamados coraceros, tropas escogidas que conformaban “su guardia personal”, y que estaban integradas por 7.000 hombres. Belisario llegó a la fortaleza de Daras y estudió seriamente en qué condiciones estaban las unidades bizantinas que defendían la frontera con el imperio Sasánida. Comprobó que todo estaba en un estado calamitoso de cuando marchó en 531 Habían pasado 10 años, pero el sucesor de Belisario, el general Sitas había mandado la frontera con competencia, pero tras su muerte en combate (cosa que alegró mucho a los persas) todo se relajó hasta el deterioro, disciplina, estado de las fortificaciones, moral etc…. Belisario reorganizó el ejército lo mejor que pudo conformando una fuerza de unos 20.000 hombres entre los que estaban diversas unidades como los 7.000 hombres de su guardia, 6.000 hombres que defendían la región de Fenicia de las incursiones de los aliados árabes sasánidas y 5.000 jinetes árabes gasánidas al mando del dudoso Aretas, el cual, en la batalla de Calinico en el 531, abandonó el ala derecha bizantino durante el ataque persa a ese flanco, con el consiguiente desastre para los bizantinos. No obstante, habida cuenta que sus fuerzas mediante un pago anual que le hacían los bizantinos, defendía el flanco sureste del imperio bizantino contra los ataque de sus correligionarios aliados a los persas, prefirieron hacer la vista gorda y perdonarle su error. Belisario con esta fuerza realizó una incursión de saqueo en el territorio sasánida, aprovechando que el rey Cósroes estaba efectuando una incursión en Lazica, en el Cáucaso. Cósroes se enteró de que el gobernador bizantino de Lazica, estaba harto de la administración bizantina y de su degradante corrupción, así que dio un aviso a los persas de que estaba dispuesto a pasarse a su bando y Corroes no quiso dejar escapar la oportunidad, marchó a esa región con el pretexto de que en el país de Iberia se habían infiltrado un grupo de hunos saqueadores y había que rechazarlos. Belisario tras conformar un plan de batalla se dirigió a la ciudad de Nisibis, el plan era que tras acercarse a la ciudad, acampando cerca y dado el desprecio que sentían los persas por las unidades bizantinas, los persas seguro que salían para hacer frente a los invasores, momento que cargarían con fuerza los bizantinos contra ellos. Con el enemigo en retirada, las puertas de la ciudad se abrirían para dejar entrar a sus hombres, momento que aprovecharían los bizantinos para pasar adentro con las tropas persas en retirada y tomar la ciudad. Era un buen plan que se echó a perder por culpa de uno de los lugartenientes de Belisario llamado Pedro, acercó sus posiciones a la fortaleza persa, y en el momento que sus hombres se habían despojado se su equipo de combate dado el calor que hacía y se habían puesto a comer sin tomar ninguna precaución defensiva se vieron sorprendidos por una salida de los persas de la ciudad. ¡Todo era confusión!, con un desesperado Pedro intentado rehacer sus tropas en medio de la confusión general, sola la llegada de Belisario con un grupo de bucelarios, salvó del exterminio a los hombres de Pedro. No obstante los persas de llevaron el estandarte de las unidad de Pedro y en lo alto de la fortaleza agitaban la bandera en son de burla, Belisario visto que ya había perdido la posibilidad de efectuar un ataque sorpresa se retiró en busca de otro objetivo, con 50 bajas por 150 de los persas, ¡a pesar del desastre!, la cosa no había sido tan catastrófica. Sisauranón fue el siguiente objetivo, la ciudad sería sitiada y las fuerzas gasánidas con 1.200 jinetes de caballería pesada pertenecientes a los bucelarios de Belisario al mando de los oficiales Juan el Glotón y Trajano apoyándoles, efectuarían una incursión de saqueo en la fértil región persa de Adiabene, la cual nunca había sufrido saqueo alguno. En Sisauranón la guarnición capituló enseguida, ya que no había tenido tiempo de guardar alimentos para un sitio dado la sorpresa del avance bizantino, se liberó a un gran número de bizantinos cautivos y la guarnición persa de 800 hombres, fue mandada a Italia a servir en unidades bizantinas para luchar contra los ostrogodos, ¡cosas curiosas que se dan en la guerra!, en el regimiento personal de Belisario había ostrogodos que estaban en la frontera Persa combatiendo a los persas. El rey Aretas había cumplido con la misión que se le había encomendado, ¡la cual estaba hecha a su medida, sabiendo que para el combate ante el ejercito persa, era una auténtica nulidad!. Saqueó concienzudamente la rica región de Adiabene, llevándose un cuantioso botín, pero no quería compartirlo con los bizantinos según estipulaba el contrato que tenía con los ellos. ¡Como buen ladrón astuto que era ideó un plan!, les dijo a las unidades bizantinas que le apoyaban (y que podían frustrar su huida si escapaba abiertamente) que sus exploradores habían descubierto a un ejército persa (¡falso por supuesto!), ideó que ambos grupos se retiraran por caminos diferentes encontrándose en la fortaleza de Daras. Allí acudió el destacamento bizantino, pero de Aretas, ¡nunca más se supo!, Belisario cuando se enteró del plan artero de Aretas quiso castigarlo, pero Aretas y su botín se habían internado en las profundidades de sus dominios y no hubo manera de coger a ese, ¡truhán!. Al año siguiente Cósroes, habiendo sido informado de la incursión bizantino planeó una respuesta contundente a la osadía bizantina. Preparó un gran ejército para lanzarlo sobre un objetivo goloso, ¡la ciudad de Jerusalén!, esta inmensa rica ciudad con sus tesoros supondría un inmenso botín que compensaría más que suficiente el coste de la expedición. Pilló la acción de Cósroes a Belisario en Constantinopla y fue despachado a toda velocidad por el emperador bizantino a la frontera persa, con un pequeña destacamento de 20 hombres, parando solo en postas fue, ¡a la velocidad del rayo!, mientras, el grueso de su regimiento personal, 5.000 hombres le seguiría cuando pudiese. Al pasar por Cilicia reunió al resto de su guardia, 1.500 de sus bucelarios que estaban recuperándose de la campaña anterior y enfiló raudamente a la frontera persa. En la región de Éufratesia, sondeó la situación y vio que era de verdadero peligro, reunió todas las tropas que pudo a llegar de los contornos, 6.500 de su guardia personal, el general Butzes con 5.000 hombres, 2.000 hombres de Cumás y 2.000 hombres de Zeugma, unos 15.000 hombres en total. Establecido con su ejército Belisario en la ciudad de Europo, al llegar Cósroes un poco al sur de la posición bizantina, se sorprendió de que un ejército bizantino estuviera apostado allí, ¡y más!, mandándolo el famoso Belisario, Cósroes estudió la situación y no podía mandar un ejército en territorio enemigo con un ejército bizantino siguiéndolo a retaguardia, ¡era un suicidio!. Para sondear el poder de ese ejército, envió un embajador persa para negociar (pero secretamente para evaluar el poder de ese ejército). Belisario intuyó la estratagema y decidió, dado que excepto su regimiento las tropas valían muy poco, ¡jugarse un farol!. Invitó al embajador llamado Abandones a sentarse en su mesa y distribuyo sus tropas de la manera más relajada posible, sin su equipo pesado, unos haciendo instrucción, otros disparando al arco, otros cazando, limpiando el equipo, descansando etc…. El embajador le preguntó cómo es que no tenía sus tropas prestas para el combate y Belisario le respondió que no tenía ninguna prisa, ya que estaba preparado para el combate, ya que podía reunirlas rápidamente. El embajador se tragó el anzuelo y cuando informó a Cósroes le dijo que dada su despreocupación, no tenían ningún miedo a enfrentarse al peligro y que como consecuencia, tenía que desconfiar de un enemigo tan resuelto, así que decidió, ya que no podía tomar Jerusalén por sorpresa, abandonar la expedición. Cósroes marchó al norte con el ejército de Belisario siguiéndole cerca, y cuando se disponía a cruzar el río Éufrates, pasó cerca de la ciudad de Callinicum, la cual estaba reparando su fortaleza, para compensar la infructuosa expedición aprovechó para saquearla y después de esto cruzó el río sin ningún contratiempo, Belisario no intervino consciente de la debilidad de sus fuerzas, y con la mente de que si intervenía, quizá, podía sucederle como en el desastre del año 531. Una vez que Belisario se aseguró de que en líneas generales la frontera persa no representaba ningún peligro para los bizantinos, este decidió marchar a Constantinopla, encontrándose con el mayor horror que hubiera visto nunca el imperio bizantino, ¡la peste bubónica!. Era el año 542 y como dije antes, cayó sobre el imperio uno de sus de los mayores desastres, hasta entonces los terremotos que habían asolado algunas ciudades, era “pecata minuta” con lo que se avecinaba encima. Partiendo desde el sur de Egipto, se abatió sobre todo el imperio la terrible peste, posiblemente, unos 6.000.000 de habitantes del imperio murieron. Tomemos la estadística del historiador bizantinista Warren Treadgold, en el año 540 el imperio tenía 26 millones de habitantes, tras los botes de peste bubónica de los años 541-544 y 558, en el imperio en el 565 tenía 19,5 millones, un ¼ de la población sucumbió a la peste. Esto tuvo repercusiones sobre la economía de manera directa e indirecta, cientos de miles de contribuyentes con su muerte dejaron de pagar como es lógico sus impuestos, estos contribuyentes dejaron de contribuir a la economía con las compras que hacían, e indirectamente hicieron que comerciantes que prosperaban con las compras de los ahora difuntos ganaran menos dinero, con lo que el pago de impuestos de esta gente disminuyera al tener menos ingresos, esto que he dicho puede ser un poco enrevesado, pero no por ello menos cierto. Pero dado que Justiniano I se había embarcado en un programa de conquistas, no podía permitir que los ingresos disminuyeran, así que los impuestos que pagaban los muertos, fueron cargados sobre las espaldas de los vivos, con lo que los vivos se vieron sometidos a una presión fiscal sumamente agobiante, y que, ¡no tenía visos de disminuir con el tiempo!. Según datos estadísticos, veamos los ingresos del tesoro real en monedas de oro durante ciertos años: -En el año 540 eran de 11,3 millones de nomismas (moneda bizantina). - En el 555 eran de 6 millones. -En el 565 eran 8,5 millones. Volviendo a Belisario, este tuvo serias dificultades, ya que Justiniano cayó como otros muchos, enfermo, por lo visto hubo una conjura de palacio por la disputa del poder a la muerte del emperador. No obstante este se recuperó cortando de raíz dicha conjura, parece que indirectamente salpicó a Belisario, que ya contaba con la desconfianza del emperador con la anterior posible toma del reinado de Italia en el año 540. Durante un tiempo se le confiscaron sus propiedades, aunque más tarde recuperó el favor real y pudo regresar al servicio activo. Lo más doloroso para Belisario fue que su magnífica guardia personal fue disuelta, y sus bucelarios enviados a puntos calientes de la frontera persa o establecidos en distintas guarniciones. En la frontera persa las cosas iban de mal en peor, Justiniano reforzó considerablemente los efectivos en la zona hasta alcanzar los 30.000 hombres, pero al mando de incompetentes generales sufrían una derrota tras otra, pero Justiniano contra lo que parecía no iba a mandar a Belisario a este frente de combate, no quería que se ganara más laureles a su costa. En Italia tras la marcha de Belisario, el ejército de campaña con unos efectivos de 12.000 hombres al mando de varios generales, Juan el Sanguinario entre ellos, se dispuso a acabar con los últimos godos, pero estos últimos al mando de un nuevo líder capaz, Totila, les derrotó en Faventia, y reconquistó muchos territorios, ¡volviendo las tornas a favor de los ostrogodos!. Juan el Sanguinario pidió refuerzos a Justiniano en el verano del 542, y este respondió con el envió de una gran flota mandada por el senador y nuevo comandante de los ejércitos de Italia Maximiano, con provisiones y tropas rebañadas en distintas guarniciones del este, este hombre era un inepto, y fracasó en su empeño de llevar tropas a la sitiada Neápolis, tropas y flota, ¡todo se perdió!. En el año 544 Belisario fue mandado nuevamente a Italia con las bendiciones del emperador, pero sin tropa alguna, solo dispuso de 400 tracios de su antiguo regimiento. Como estas eran tropas insuficientes, Belisario se desplazó a su región de origen, Tracia, para aprovechar la popularidad que allí tenia para incrementar el regimiento personal suyo, ¡y lo consiguió!, 4000 reclutas se alistaron en su regimiento, 1.500 de ellos en Adrianópolis. Aunque tuvo serias dificultades en pertrechar a sus hombres, ya que si bien tenía dinero, armaduras y caballos no abundaban, y no todos pudieron ser pertrechados, pero con el tiempo y sobre todo en Italia a costa de los prisioneros ostrogodos, pudo al fin pertrechar a la totalidad de su regimiento. Por si no lo he dicho antes, el regimiento personal de Belisario era de su persona, ¡e incluso más!, las tropas en su conjunto le profesaban una admiración y simpatía sin límites, siendo leales solo a su persona, lo cual nunca aprovechó Belisario para dar un golpe en Constantinopla, dado sus largos periodos en la ciudad con su regimiento allí acantonado. A pesar de algunos desaires del emperador, nunca osó en hacer uso de esa fuerza tan temible, una de las mejores unidades del imperio bizantino, lo cual hace valer la gran lealtad que profesó a su emperador. Belisario se encargaba del pago de sus tropas, pero además, pagaba también el pago de pertrechos y equipo, y se encargaba de que los que se jubilaban por heridas u otra causa, recibieran una pensión, demostrando gran generosidad a sus hombres, los cuales le retribuían con una lealtad del 110 %. Belisario fue destinado a Italia en el año 544 y permaneció allí cuatro años hasta el 548. Su permanencia allí fue casi una epopeya, ya en su primer año allí, vio que lo iba a pasar muy mal y el resto de años fue exactamente como el pronosticó. Con las tropas allí destinadas junto con su regimiento personal, el suyo fue, ¡un corre calles sin vicio ni beneficio!, con superioridad de tropas por parte del rey ostrogodo Totila, era un ir y venir de un lado a otro, una ciudad estaba en peligro allí acudía, más cuando estaba allí, se encontraba que otras estaban en igual situación, con tan pocas tropas no podía levantar los sitios a los que sometía Tolita a diversas ciudades, incluida la ciudad de Roma, el suyo, ¡fue una labor ingrata de bombero!. En el 545 Belisario envió a Juan el Sanguinario para pedir refuerzos desesperadamente, pero este en Constantinopla se distrajo mucho más de lo debido, incluso aprovechó para negociar un matrimonio más que conveniente a sus intereses personales. Finalmente los refuerzos llegaron al puerto de Dirraquio, al norte de Grecia, allí había acumulados 20.000 hombres incluidas las tropas de Belisario. Juan el Sanguinario propuso desembarcar en el puerto sureño de Brindisium y marchar al norte para liberar a Roma del cerco ostrogodo, pero Belisario objeto que Roma no podría resistir tanto y la marcha duraría unos 40 días, si marchaban en barco, podrían llegar a Roma en 5 días. Dada la urgencia de Roma, Belisario marchó enseguida con su regimiento personal, he instó a Juan el Sanguinario que le siguiera lo más pronto posible. Llegó Belisario en 6 días, más no podía levantar el cerco ostrogodo hasta que no llegara Juan el Sanguinario, viendo que se demoraba mucho Belisario pensó que la flota había tenido algún percance, pero pronto se enteró que el inepto Juan se había ceñido al plan que el había propuesto anteriormente. No obstante, Totila se dirigió a Roma tomándola, y Belisario dado el número de sus soldados no pudo hacer absolutamente nada dado el poder del adversario. Mientras tanto Juan, tras desembarcar al sur de Italia y marchar al norte, había obtenido unos pequeños éxitos engañosos que le levantaron mucho la moral, pero en cuanto los ostrogodos mandaron refuerzos al sur, la cosa cambió bastante de cara. Un poco antes se había dirigido a la ciudad de Capua, pero esta estaba bien guarnecida, y tampoco podía marchar al norte con ese bastión enemigo a la retaguardia, así que se quedó como estaba, mientras, el rey ostrogodo Totila, marchó hacia sur y Juan el Sanguinario no se atrevió a enfrentarse a Totila, así que se encerró en la ciudad de Otrantum en espera de acontecimientos. Belisario con un pequeño ejército de campaña formado por su regimiento personal de 4.000 hombres, 2.000 hombres de los 3.000 que habían formado la guarnición de Roma y 500 antiguos desertores que se habían pasado a su bando, tomó el 1 de enero del 547 Roma en un golpe de mano ante el asombro del rey Totila. Totila no perdió el tiempo y marchó sobre Roma para intentar retomarla, lo intentó en varios asaltos, pero no se dio cuenta de que Belisario era un general muy capaz, el mejor del imperio bizantino, así que todos sus asaltos se estrellaron ante su defensa obstinada. No obstante Belisario era consciente de que sin refuerzos no podría resistir indefinidamente así que giró un mensaje a Justiniano para que este le mandara refuerzos, pero no contestó. A la tercera carta recibió una carta de un molesto Justiniano en la que le dijo que ya había despachado un vasto ejército al mando de un tal Valeriano, y en la carta le ordenaba que se reconciliara con el general Juan el Sanguinario. Juntos, se reunirían en la ciudad de Tarento, adonde llegaría Valeriano, pero este último permaneció en el Adriático (Iliria, al norte de Italia), mandando solo 300 hombres a Italia, esto se debió a que los hunos del norte de Bulgaria estaban haciendo correrías por la frontera bizantina en incursiones de saqueo y mantenían ocupado a las tropas de Valeriano. Belisario y algunas tropas que pudo sacar, 700 jinetes y 200 infantes, marchó de Roma y se dirigió en barco a Tarento, antes de llegar allí, por culpa de una tempestad, fue a parar al puerto de Criptona. Este era un buen sitio respetado por la guerra con ricos pastos y abundante ganado, y pensó Belisario que este era un buen sitio para establecerse, pero Totila no estaba inactivo. Este emboscó a los jinetes de Belisario (previamente de una acción victoriosa de Belisario sobre los ostrogodos con esta caballería) y solo 50 escaparon. Descorazonado, quizá porque en la emboscada se había realizado sin estar el presente y no pudo dirigir a sus hombres, embarcó nuevamente dirigiéndose a la ciudad siciliana de Mesina. Aquí embarcó con 2.000 hombres de las guarniciones sicilianas y se dirigió a Otrantum, donde estaba Juan el Sanguinario, aquí Belisario se encontró con una triste realidad. El gran ejército de Valeriano, junto con otro ejército que se envió desde Constantinopla, estaban reunidos en la ciudad de Aspalato, pero juntos reunían, ¡3.000 soldados!. Belisario también vio que el gran ejército de Juan el Sanguinario se había diluido, y no tenía más que un millar de jinetes, con todas las tropas juntas no podía hacer frente a Totila, ¡ni mucho menos!, desesperado envió a su mujer a palacio para ver si podía hacer algo, pero Antonina cuando llegó se entero de que la emperatriz Teodora había muerto. Muerta la máxima valedora de Belisario, ya que Justiniano confiaba cada vez menos en el, Antonina juzgó que su marido no tenía que seguir pasando momentos ingratos por culpa de un emperador que no tenía confianza en el, así que en vez de rogarle que le enviara refuerzos a su esposo, le pidió que le mandara de vuelta a Constantinopla, a lo que el emperador accedió. Tras la marcha de Belisario de Italia en el año 548, la moral de las tropas bizantinas allí destacadas se derrumbó, en poco tiempo, todas las guarniciones se rindieron, incluido Roma y el regimiento personal de Belisario que estaba acantonado allí, solo resistió la ciudad de Rávena y algunas fortalezas aisladas, toda Italia y la isla de Sicilia estaban en poder de los ostrogodos. Los siguientes diez años los pasó Belisario plácidamente con su mujer en Constantinopla, sin los agobios del mando del ejército y enterándose de todo lo que pasaba en el gobierno. Tras la marcha de Belisario de Italia, se había perdido casi todo en Italia, pero Justiniano, deseaba recuperar Italia, ya que su pérdida había supuesto una pérdida de prestigio que no podía tolerar, pero el mando del ejército no quería dárselo a Belisario, ya que no confiaba nada en el, ya lo había demostrado recientemente al enviarla a Italia con pocas tropas y al suministrarle los 4 años que estuvo allí pocos refuerzos. Pero, ¡había que retomar Italia!, ¿Quién sería el indicado?, decidió que fuera su chambelán y hombre de confianza Narsés. Previamente, un general llamado Germán, había desembarcado en Sicilia al mando de un ejército de 5.000 hombres, retomando la isla, pero tras su muerte fue Narsés el que tomó el mando de las operaciones en Italia. Narsés se encontró con que se le facilitaban los medios para la conquista de Italia. Allí donde los últimos años se habían escatimados medios al general Belisario, ¡a Narsés no se le regateaban!. ¡Bien es cierto en descargo del emperador Justiniano!, de que ya no era tan fácil como al principio equipar a un ejército completo. En los primeros años, con el tesoro repleto era fácil equipar ejércitos al emperador, pero con años de campañas ininterrumpidas, las dificultades fueron enormes, ya publiqué la “rémora” en que se había convertido la posesión del África vándala para las arcas imperiales, pues entre los años 532 y 548 las operaciones en Italia habían costado la friolera de, ¡21,5 millones de monedas de oro!. La misma peste bubónica que había matado a una cuarta parte de los habitantes del imperio, no había respetado ni civiles ni a militares, ricos ni pobres. Hasta el año 541 fecha del inicio de la peste, en los ejércitos imperiales eran mayoría las tropas nativas sobre las bárbaras reclutadas para las campañas militares, a partir de entonces, los términos se invirtieron al contrario. Las tropas “comitanenses” que componían los ejércitos de campaña fueron diezmadas por la peste, y a partir de entonces, el reclutamiento de bárbaros tomó mayor impulso. Narsés en el año 551 se había desenvuelto bastante bien militarmente cuando fue mandado a la frontera noroeste, por la zona de la actual Bulgaria, en lucha contra los hunos que vivían al otro lado del río Danubio y que efectuaban expediciones de saqueo al otro lado en territorio bizantino. Con las arcas sumamente diezmadas y con una gran presión fiscal que se ejercía sobre los súbditos bizantinos, Justiniano dotó a Narsés de un gran ejército de 30.000 hombres, entre los que abundaba la caballería. Había entre ellos 5.000 lombardos, 4.000 hérulos y un gran cuerpo de arqueros conformado por 8.000 hombres, además de hunos, gépidos y persas. También contó con abundante dinero Narsés, no solo para pagar a las tropas mercenarias, siempre en rebelión si no cobraban su soldada regularmente, si para pagar sobornos a políticos tanto ostrogodos como italianos y para persuadir también con sobornos a guerreros ostrogodos para que se pasasen a su bando y a soldados que militaron en las fuerzas bizantinas y ahora lo hacían en las ostrogodas. Narsés marchando por el norte de Grecia pegado a la costa adriática y llegó al norte de Italia. Previamente había destrozado a la flota ostrogoda, el ejército de su oponente, el rey Totila estaba compuesto por 18.000 hombres, así que jugaba la superioridad numérica a su favor. En la primavera del 552, entró por el norte de Italia, y se dirigió a Rávena, casi la última posesión bizantina. Totila estaba en Roma cuando se enteró de la invasión de Narsés, marchó al norte a su encuentro, en el pueblo de Tagina a 20 Km. de las posiciones de Narsés, los dos ejércitos se enfrentaron en junio del 552, siendo derrotados los ostrogodos de manera clara, aquí brilló el cuerpo de arqueros, el cual destrozó a la orgullosa caballería ostrogoda con una lluvia de flechas, 6.000 ostrogodos murieron incluido el rey Totila. Un nuevo rey ostrogodo fue proclamado, Teias, mientras Narsés avanzó raudo hacia el sur, tomo Roma y avanzó nuevamente al sur persiguiendo a Teias, lo acorraló cerca de Neápolis, y en Mons Lactarius, fue abatido por las fuerzas de Narsés. Nuevamente Italia en una campaña relámpago estaba en manos bizantinas nuevamente, los ostrogodos supervivientes que quisieran podían abandonar Italia. Al año siguiente como remate a la campaña de Narsés, en la región de Campania, en la batalla de Casilinum Narsés derrotó a los francos y alamanes que habían acudido en apoyo de los ostrogodos, quizá acudían demasiado tarde, habría sido mejor que el año anterior hubieran unido sus fuerzas a las de ellos para tener alguna posibilidad de victoria, pero la velocidad de Narsés puede que impidiera tal conjunción. Como premio a su campaña Justiniano le nombró gobernador de Italia con plenos poderes militares y civiles, tenía Narsés por delante un difícil gobierno, ¡por partida doble! tuvo que hacer frente primero al lento proceso de reconstrucción de Italia, la cual había quedado arruinada por las guerras anteriores. Luego también Narsés tuvo que marchar al norte de Italia para reducir las últimas guarniciones ostrogodas que quedaban. Este fue en lento procedimiento, ya que hasta el año 562 no pudo Narsés acabar con las últimas fuerzas ostrogodas, solo a partir de entonces pudo afirmar orgullosamente que tenía la totalidad del antiguo imperio ostrogodo firmemente bajo su control. Como anécdota, por aquel entonces en el 552, aprovechando Justiniano que había un poco de paz en su reino tras el triunfo de Narsés en Italia, pudo destacar algunas tropas para enviarlas a Hispania, aprovechando que dos facciones visigodas estaban en guerra y una de ellas había solicitado su ayuda. Al mando del anciano patricio Lilibeo, un pequeño cuerpo expedicionario compuesto por de más de 5.000 soldados, pero bien equipados y pertrechados, se hizo con el sur de España. La población local recibió a los bizantinos muy bien, pero al contrario que en África, no respondieron entusiásticamente al llamamiento bizantino para que se alistaran en sus banderas, así que sobre el cuerpo expedicionario recayó casi por completo el peso de la defensa del sur de Hispania. Los habitantes profesaban la misma religión católica que los bizantinos, en contra de los visigodos que eran arrianos, esto facilitó la labor de conquista del sur de Hispania con tan pocas tropas. Durante el 552-554 se extendieron por el sur de Hispania por ciudades como Cartagena (donde establecieron su capital), Málaga, Cádiz, Medina-Sidonia y Córdoba hasta que la facción visigoda que les pidió ayuda venció, comprobando después con horror que los bizantinos no se iban a ir. De todas formas, los bizantinos crearon aquí una próspera provincia, gracias al tráfico marítimo que se llevó a cabo en sus costas. La provincia africana dependía gubernamentalmente de África, y la misma colaboró sustancialmente en el pago de impuestos a las, ¡ya! mermadas arcas bizantinas. Los visigodos al principio, hasta que se asentaron firmemente en sus dominios, no pudieron iniciar la reconquista del sur bizantino, pero esto no ocurrió hasta poco después de la muerte de Justiniano. Ya que hemos tocado todos los frentes bizantinos en que estuvieron combatiendo las tropas bizantinas, como colofón final y sin ningún hecho bélico destacable, se puede decir que la provincia de Egipto fue casi la única que no se vio afectada por los avatares de la guerra, al norte en Siria y al oeste en Cartago hubo guerra, pero Egipto se vio libre de estos peligros. Esto la beneficio cuantiosamente, convirtiéndose en una provincia muy próspera, ya que como granero de Egipto ¡se beneficiaba mucho en esto!, aunque anecdóticamente por supuesto, no se libró del periodo de la peste del 541-544, si bien es cierto, que ninguna provincia se libró de ello. El grano que se desembarcaba en Constantinopla enriqueció mucho a los que se dedicaban a este cultivo. En cuanto a las operaciones militares, todo a lo que tuvo que hacer frente fue a ladrones y saqueadores, para lo que solo necesitó sus fuerzas bizantinas en labores de policía, labor está muy monótona y que no requería unidades de Élite. Lo que quizá obligó entre comillas a establecer una mayor vigilancia por parte de los bizantinos, fue a hacer frente a las incursiones de los nubios al sur de Egipto, para este cometido empleó a sus mejor tropas destacadas en la provincia, concretamente los arqueros y lanceros a caballo del duque de la Tebaida, estos acantonados al sur de Egipto. Era el año 558 cuando se abatió sobre Constantinopla una catástrofe, el río Danubio se había helado, y una horda de bandidos conformada por 7.000 ávaros provenientes del norte de las posesiones bizantinas, se lanzó a una campaña de rapiña y saqueo enfilando a Constantinopla, Justiniano estaba aterrado, tras arrollar a las débiles fuerzas de “limitanei” que custodiaban las fronteras por donde entraron, ¡ya no había una fuerza efectiva que lo pudiera contener!. Fue cuando se vio de manera palpable la debilidad del imperio bizantino en lo militar, las campañas militares y el esfuerzo de guerra, había hecho cambios en la redistribución de las tropas bizantinas y como consecuencia de ello, muchas tropas bizantinas se habían retirado de las fronteras bizantinas o de diversas guarniciones en la que estaban acantonados para acudir a las diversas campañas (o como refuerzo) que se estaban desarrollando a lo largo de diversos frentes. Esto hizo que la antigua seguridad de antaño se había convertido en franca debilidad. Las fortificaciones dejaron de cuidarse, y su franco deterioro impidieron una efectiva defensa por parte de los limitanei (tropas fronterizas). Las guarniciones por donde pasaban los saqueadores se limitaban a encerrarse detrás de sus murallas esperando que los saqueadores pasaran de largo, cosa que hacían, ya que esta era una expedición de saqueo y no tenían material de asedio, sin contar con que no tenían ganas de hacer frente a soldados ya fueran estos buenos o malos, eran más atractivos los civiles indefensos que no podían oponérseles a sus saqueos. Estaban ya los bárbaros cerca de la ciudad cuando el emperador Jiustiniano I se dijo, “a hechos desesperados medidas desesperadas”, no tuvo más remedio que recurrir al único soldado disponible al que podía echar mano y que también podía darle garantías de que podía hacer frente a esta acometida con éxito seguro, ¡Belisario!. Dio a Belisario plenos poderes para que hiciera frente a esta tragedia, reclutando todos los medios que estaban a su disposición en la ciudad de Constantinopla. Belisario hacía diez años que no empuñaba una espada, pero enseguida desplegó una actividad excepcional, desmintiendo la falta de apatía que se le pudiera achacar. Movilizó todas las fuerzas militares que pudo allegar en la ciudad, incluso reclutó voluntarios civiles que tuvieran experiencia militar en tan amargo trance, una fuerza de 4.000 hombres fue movilizada para hacer frente a los invasores. En ella militaban los 300 “excubitores” de la guardia personal del emperador, las mejores fuerzas con las que contó y los que formaron el núcleo de su ejército, ¡que el emperador se desprendiera de su guardia personal daba a entender el tamaño de la tragedia!. También había unos 1.500 milicianos urbanos de las facciones “azul y verde”, antiguos soldados que habían pertenecido a los bucelarios de Belisario, fuerzas de las Scholae Palatinae (antigua guardia del emperador, que ahora lo seguía siendo, pero de segundo orden, al ser el primer puesto ocupado por los excubitores a mediados del siglo pasado) etc… . Belisario sondeó la situación, con semejante heterogénea fuerza Belisario no podía hacer milagros y muchos pensaron que Belisario no regresaría del choque. Pero por el contrario, no tenía un ejército disciplinado enfrente, sino una turba de saqueadores a los que si atacaba con fuerza, quizá, pudiera salir victorioso de semejante trance. Puso sus mejores fuerzas en el centro para que resistieran la envestida de los hunos, mientras que luego los atacó por ambos flancos, fue esta una maniobra sencilla que funcionó a la perfección, sumada a la confianza de los ávaros de no encontrar una resistencia organizada, los saqueadores fueron derrotados de manera clara dispersándose estos en todas direcciones. Belisario persiguió durante un tramo a los ávaros, hasta que se aseguró de que estaban lejos, no pudo hacer una persecución organizada porque el ejército de que disponía, no ofrecía garantías para hacerlo, ¡bastante había hecho derrotándoles!. Los ávaros cuando vieron más tarde que no se les perseguía, permanecieron un tiempo en Tracia saqueando, hasta que Justiniano les pagó un dinero para que se fueran, y eso hicieron. Belisario había recuperado el favor imperial, pero nuevamente el viejo soldados se encontró con una dificultad, en el año 562 hubo un complot para asesinar al emperador en el que había implicados algunos parientes de Belisario, así que este fue arrestado en espera de una investigación que esclareciera lo sucedido. El hecho que algunos escritores hacen de que Belisario fue cegado por orden del emperador es una vulgar mentira, sin ningún tipo de indicio. En el año 564 ya esclarecido todo Belisario recupero el favor imperial y en un teatral acto, ¡con toda pompa delante del público!, el emperador otorgaba graciosamente el perdón a Belisario, así este paso el resto de sus días plácidamente muriendo en marzo del 565. El emperador Justiniano ese mismo año también, en noviembre dejaba de existir. Narsés durante todo su mandato en Italia, gobernó con mano de hierro y firmemente hasta el año 567, año en que fue destituido por el nuevo emperador Justino II, fue este un gran error, porque al año siguiente, en el 568 los lombardos aprovechando que no estaba el capaz Narsés al mando para hacerles frente, marcharon sobre Italia. El sustituto de Narsés aunque lo intentó, no tenía la garra del anterior Exarca, y en pocos años los lombardos se extendieron como una balsa de aceite sobre el país. Reflexiones sobre Belisario y algunos datos: Belisario, es sin duda el mejor general con que contó Justiniano I para sus planes de devolver al imperio bizantino la extensión del antiguo imperio romano, no lo consiguió, pero fue el que más se acercó. Posteriormente el imperio declinó, pero en el siglo X con el emperador Basilio II, alcanzó un gran poderío y expansión territorial, pero este es quizá, el que más se acercó a Justiniano I en cuanto a expansión territorial, ningún emperador bizantino pudo hacer dicho esfuerzo. También Justiniano I se benefició de que no solo Belisario fue su único mejor general, hubo otros muchos que si bien no destacaron tanto como Belisario, en líneas generales demostraron ser competentes en el mando, defendiendo las fronteras y rechazando a los enemigos que debido a los planes de expansión se multiplicaban. Lo que me llama la atención es que hasta el año 540 Belisario contó con la confianza del emperador sin fisura alguna, no obstante se puede ver que a medida que Belisario ampliaba sus conquistas, las expediciones que el capitaneaba eran de menor cuantía, veamos unos ejemplos: 530- 25.000 hombres en Persia. 531-20.000 hombres en Persia. 533- 16.000 hombres en África. 535- 12.000 hombres Italia. 541- 15.000 hombres Persia. 542- 13.000 hombres Persia. 544- 4.000 hombres Italia. 558- 4.000 hombres Constantinopla. Sin mucha equivocación se puede ver a grandes rasgos, los hombres con los que pudo contar Belisario a lo largo de las diferentes campañas en las que entró en acción, los datos expuestos hacen referencia a los ejércitos de campaña puestos a su disposición, aunque en los años 541, 542, 558 estos ejércitos aumentaron su fuerza, fue a base de engrosarlos con las guarniciones bizantinas que había en las distintas partes del imperio. ¡Yo suelo ser al menos crítico respecto a la campaña de Italia!, ya que en un principio eran 20.000 los hombres disponibles para esa tarea, pero Justiniano desgajó 8.000 al mando del general Mundo para atacar por el oeste noroeste de Italia, y aunque reconozco que era un plan inteligente, el ataque, “en tenaza”, a Mundo no le salieron bien las cosas, y Belisario tubo que atacar con pocas tropas. Pero lo hizo bien, y llegó a Roma y la capturó, pero con las tropas mermadas y los ostrogodos rehechos, no tuvo más opción que defender Roma de un asedio sin poder romperlo, y tuvo que pedir refuerzos desesperadamente si no quería que la cosa acabara mal. A partir del año 540 con la posibilidad de convertirse en rey de Italia, dio al emperador un ejemplo de lealtad sin condiciones, en cambio el emperador lo tomó de manera suspicaz, ya que le escribió en un mensaje “seré leal a vuestra majestad mientras viváis”, una muestra de lealtad que el siempre desconfiado emperador se lo tomó como una especie de amenaza a su vida, pero no directa, ¡claro!. Quizá después del frío recibimiento del que fue objeto por parte del emperador, Belisario comprendió que había cometido un gran error. Podía haberse establecido como rey en Italia, ya que contaba con la devoción de sus tropas y la admiración de los ostrogodos, incluso con el enorme botín del tesoro ostrogodo, podía haber pagado generosamente al emperador por las molestias, y una vez que se le pasara el enfado por la traición, podía haber establecido lazos de amistad, comercio, militares con el imperio bizantino. Pero esto queda a la fantasía, así que sigamos con los hechos. El caso es que después Belisario hasta el 548 siguió estando en campaña, pero ya no disfrutó de la confianza incondicional anterior de Justiniano. Hecho que se tradujo en las campañas posteriores en unas expediciones militares con exiguas tropas y un envío regular de refuerzos raquítico, dejando a Belisario, casi solo para que se las apañara el mismo. ¡No obstante!, Belisario aunque casi nunca disfrutó de un número de tropas muy alto en todas sus expediciones, se las arregló muy bien triunfando holgadamente, eran un general con mucho talento, que aprovechaba posiciones defensivas previamente fortificadas, colocando a sus hombres de manera estratégica, defendiendo y contraatacando cuando la situación lo imponía. También sabía sacar partido de sus tropas, incluso cuando estas eran de una eficacia dudosa. En cuanto al entreno de sus tropas lo hacía de manera intensiva, sabiendo que unos soldados ociosos eran una rémora en sus fuerzas. Tenía también talento en cuanto a fortificar una posición, cosa que demostró en sus primeras campañas en Persia, pero también en el primer asedio de Roma en el 536. Roma era una ciudad que en cuanto a fortificaciones estaba en un estado calamitoso, ¡claro que bien es cierto!, a los ostrogodos los les hacía falta que la ciudad estuviera fortificada, ¿para qué?. Aquí Belisario hasta la aparición de los ostrogodos, puso a todo el mundo a trabajar en la fortificación de Roma. Soldados y civiles, haciendo un buen trabajo como se demostró en todos los fracasos ostrogodos en el intento de tomar la ciudad. La campaña italiana del 544-548 fue famosa por la impotencia que sintió Belisario en el intento de hacer bien su trabajo, con una fuerza de 4.000 hombres formada por sus bucelarios y juntando las tropas que quedaban en Italia, tuvo que hacer frente a los ostrogodos de Totila, un rey que luchó muy bien y que disfrutaba de mayor poderío militar que Belisario. Tubo Belisario que multiplicarse en el escenario italiano para que no se derrumbase el poderío bizantino allí, marchando de un lugar a otro. ¡Para colmo de males!, deliberadamente los refuerzos que apremiantemente le solicitaba Belisario a Justiniano llegaban en cuentagotas, escasos y tardíamente, esto lo hacía Justiniano deliberadamente porque no confiaba en Belisario y no quería que este tuviera éxitos militares que le enaltecieran, pero lo que no se daba cuenta es de que con esto paralizaba las operaciones militares de Belisario, ¡incluso a nivel defensivo!. En la última campaña de Belisario se pudo ver la ruina militar del aparente poderoso imperio bizantino, una horda de 7.000 ávaros enfiló a Constantinopla y cuando derrotaron a las débiles fuerzas fronterizas, ya no hubo hasta la capital nadie que les hiciera frente,¡ saqueando a placer!, ¿Cómo llegó a ocurrir esto?, la respuesta es bien sencilla, pero empecemos por el principio. El imperio contaba en el 527 cuando Justiniano ascendió al trono con 5 ejércitos “comitanenses” de 95.000 y 200,000 limitanei. Los limitanei eran tropas de frontera, que cuando fuerzas hostiles entraban en la frontera bizantina, estas se encargaban de rechazarles o neutralizarles, esto era más o menos fácil con ataques de saqueo de ladrones o saqueadores numéricamente débiles. Vivían del escaso sueldo que cobraban y de lotes de tierra que recibían a cambio cultivarlas, por lo tanto eran tropas de medio tiempo, y a cambio defendían las fronteras del imperio. Cuando la invasión era seria con ejércitos organizados los limitanei eran desbordados, entonces intervenían los comitanenses, estas fuerzas eran tropas de campaña formadas por lo mejor de las fuerzas bizantinas, eran tropas profesionales y experimentadas, entre estas tropas había los llamados “palatini”, eran las tropas de Elite de las fuerzas comitanenses, y que disfrutaban de un mayor status y mejor sueldo al ser lo mejor de los comitanenses. Hagamos una pequeña incisión: En el siglo I, II y hasta mediados del III, las legiones romanas estaban apostadas en las fronteras imperiales y sus tropas eran profesionales, distinguiendo los legionarios de los auxiliares. A mediados del siglo III, se cambiaron los dispositivos de defensa del imperio, se crearon los limitanei y los comitanenses. Los primeros para defender las fronteras y los segundos como tropas móviles por si las tropas fronterizas eran desbordadas por el enemigo, estas últimas eran las mejores fuerzas del ejército y sumamente móviles. Pero en el siglo VI la cosa había cambiado mucho, las tropas móviles del los ejércitos comitanenses se habían integrado en las guarniciones del imperio y en la frontera bizantina, así que las tropas móviles, quizá, se habían reducido a 1/4 del total, siendo casi todos fuerzas palatini. A mediados del siglo VI las fuerzas móviles vieron como su origen de fuerzas nativas cambiaba a fuerzas bárbaras, ya que las campañas de África, Italia y Persia más la peste de los años 541-544, se cobraron su tributo entre estas fuerzas de Elite, las cuales no pudieron ser reemplazadas por tropas de calidad, no obstante, los bárbaros que integraron esas unidades, aunque aun que no tenían la calidad de antaño, respondieron perfectamente a su cometido, aunque no reemplazaron poco el número de los efectivos de antaño. Al comienzo del reinado de Justiniano en el 527, la cuarta parte de los ejércitos de campaña eran fuerzas móviles, pero ya en el 558, cuando los Avaros entraron por lo que hoy es Bulgaria, las tropas móviles habían sido reducidas a la mínima expresión. Por ser tan útiles, habían participado en muchas campañas, quedándose muchas fuerzas en los sitios a donde fueron destinados, así que para una emergencia, su número era virtualmente inexistente. Veamos un panel con los datos del los ejércitos bizantinos en el 559: I ejército Praesental 20.000 hombres. II ejército Praesental 20.000 Ejército del Este 20.000 Ejército de Tracia 20.000 Ejercito de Iliria 15.000 Ejército de Armenia 15.000 Ejército de Italia 20.000 Ejército de África 15.000 Ejército de España 5.000 Los ejércitos de Campaña comitanenses eran de 150.000 hombres y los limitante de más 200.000 hombres. Como puede verse comparado con el comienzo del reinado de Justiniano, había 4 ejércitos de campaña más, los de Armenia, África, Italia y España, con el consiguiente aumento de 55.000 hombres más, esto sonaba muy pomposo y triunfante, pero la triste realidad era la que ya expliqué anteriormente sobre los comitanenses, y los ávaros habían puesto al descubierto las grietas que tenía el sistema defensivo de Justiniano. Los gasto imperiales se dispararon de manera exorbitante, el tesoro se evaporó, en el 527 tenía un excedente de 23 millones de monedas de oro o 320.000 libras de oro, pero el presupuesto anual bizantino que rondada los 8 millones de monedas de oro anuales, hacían que apenas un millón fuera un excedente para gastos extra, como campañas militares por ejemplo. Los gastos en dispararon, veamos lo siguiente: -África 532-548 8.000.000 monedas de oro. -Italia 21,5 millones en sus diversas campañas. -Persia 1 millón entre el 527-531 y 2 millones entre el 540-544. -En los años 527-565 Justiniano gastó 36.000.000 millones de monedas de oro en su política imperial, el tesoro ya no daba más de si. -Edito el nombre de algunas unidades bizantinas que lucharon durante el reinado del emperador JustinianoI: En Italia: • Regii • Primi Theodosiani • Perso-Iustiniani • Felices Perso-Armenii • Cadisianus En Constantinopla: • Lanciarii • Toxoto-Dalmatae • Excubitores • Primoscutarii • Spatharii En Siria y Palestina: • Theodosiacorum • Theodosiaci balistarii • Tertio Dalmatae • Vandali Iustiniani • Likokranitai • Quarta Parthica (Quartoparthoi en griego) En Egipto: • Isaurorum (hasta 491 al menos) • Leones Clibanarii • Transtigritani • Quinta Macedonica • Daci • Numidae Iustiniani • Primi Felices Iustiniani • Macedoni • Scythae Iustiniani En África del Norte: • Primi Felices Iustiniani • Libyi Iustiniani Se puede dar gracias a Dios de que tras el descubrimiento del deteriorado sistema defensivo bizantino del año 558, los enemigos del imperio no lo aprovecharan inmediatamente para lanzarse todos al asalto, ¡o quizás si!, en el 568 los lombardos lanzaron una invasión al norte de Italia sin que los bizantinos pudieran hacer mucho para evitarla, pero esto sucedió 10 años después, Justiniano I y Belisario habían muerto y como dice el dicho, ¡esto es ya otra historia!. Como último inciso antes de acabar, Narsés, entre el 552- 567, gobernó con mano de hierro Italia, entre el 552-554, acabó reconquistando toda Italia y tras una laboriosa y lenta campaña, acabó con las últimas guarniciones bizantinas en el 562 pudiendo los 5 años siguientes gobernar en absoluta paz. Quizá se imponía una relajación de los impuestos, ya que toda Italia esta casi al borde de la ruina, pero Narsés no aflojó en esta materia, como en ninguna otra. Altas autoridades italianas habían acudido de vez en cuando a Constantinopla a presentar quejas de la conducta del Exarca de Italia, pero Justiniano I tenía plena confianza en Narsés, amén de que como era un eunuco no podía aspirar al trono bizantino, ¡y esto pesaba mucho en la tranquilidad del emperador!, tranquilidad que no había disfrutado con Belisario cuando empezó a dudar de él, por lo tanto, toda queja sobre Narsés caía en saco roto. Pero con el nuevo emperador, Justino II, hicieron una nueva intentona esperanzados, y Justino II prometió estudiar seriamente su petición. Cuando un gobernante nuevo llega al trono, desea rodearse de sus hombres de confianza, Narsés era un hombre del anterior emperador, por lo decidió destituirle y poner a alguien de su confianza. En el 567 Narsés entregó su título de poder a su relevo y se retiró a Neápolis, esto a pesar de que le pidieron que fuera a la corte de Constantinopla, en su villa vivió placidamente hasta su muerte en el 573. Mientras el pueblo lombardo que había formado parte de las tropas de Narsés en el 552, había visto las riquezas italianas, pero no se atrevía invadir Italia por temor al enérgico Narsés, ahora que había sido destituido aprovecharon la ocasión y un año después de la destitución de Narsés, invadieron Italia por el norte. Nunca pudieron los bizantinos ni ahora ni en el futuro repeler a los lombardos, ¡aunque el sustituto de Narsés lo intentó!. Con Narsés sin duda les hubieran rechazado, ¡es más!, ni habrían intentado la invasión, pero, ¡Narsés no estaba para pararlos!. Las fuentes en las que me he basado para este trabajo son: -La novela histórica de Robert Graves “el conde Belisario”, basado en los escritos de Procopio de Cesarea, secretario personal de Belisario y que le acompañó hasta el año 540 en todas sus campañas. No obstante como inciso, advierto que Procopio como defensor de Belisario, antes los obstáculos que alguna vez le tendió el emperador Constantino, era muy crítico con este último, en contra partida para con Belisario, con el que todo eran elogios para el. Así Robert comete algunas veces errores en cuanto a los hechos de Belisario y el emperador, quizá un punto intermedio sea más justo para ambos, ni Belisario era el santurrón que pretendía Procopio, ni Justiniano era la mala bestia que también exponía en sus escritos. La novela que leí sobre Belisario, expone algunas opiniones de última hora debajo de las páginas, las cuales son muy interesantes, expone algunas meteduras de pata de Robert, lo cual es beneficioso para hacerse una idea imparcial de los hechos. -También consulté los trabajos de escritores del imperio bizantino, los cuales son muy interesantes, como Hilario Gómez y Alberto Pereira Vidal. -También en la web Satrapa1 hice consultas al respecto sobre Belisario. Autor: eljoines. (alýntýdýr.kaynak : http://www.mundohistoria.org/ ) |
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